sábado, 14 de abril de 2012

Un podólogo murciano desvela el secreto de los tiros imparables de CRISTIANO RONALDO


El podólogo murciano Antonio Capel Riera acaba de cumplir 60 años y lleva la mitad de su vida estudiando y solucionando problemas que afectan al pie. Entre su clientela figuran muchos deportistas, entre ellos los futbolistas del Real Murcia y hasta hace unos años también los de ElPozo. La curiosidad le ha llevado a intentar desentrañar los detalles del endiablado golpeo del balón de Cristiano Ronaldo en el lanzamiento de las faltas.
«Ronaldo se aprovecha de que tiene una gran pegada, igual que otros muchos, pero la diferencia es que él sabe dónde tiene que darle al balón. Busca las leyes físicas. Lo hace en la zona más compacta, que es donde se encuentra la válvula para insuflarle aire. La pelota ya sale despedida con más fuerza y como esa válvula, que es el centro de gravedad, está ladeada, cuando adquiere una gran velocidad la resistencia del aire provoca esa especie de vaivenes o culebrinas que despistan a los porteros».
Capel matiza, ya en plan científico, que «es la tercera ley de Newton, que conocemos como principio de acción y reacción, por la que si un cuerpo 'A' ejerce una acción sobre otro cuerpo 'B', éste realiza sobre el 'A' otra acción igual y de sentido contrario, que no se anulan entre sí puesto que actúan sobre cuerpos distintos. Ronaldo coloca el balón buscando la válvula, mira la distancia y da tres o cuatro pasos para atrás según la distancia. Luego golpea en el punto que él quiere para que actúe ese efecto aerodinámico. Por eso siempre busca huecos abiertos por arriba, nunca tira contra la barrera, porque cuando coge velocidad es cuando se produce ese efecto aerodinámico».
Además de ensayar el golpeo de balón, el futbolista también tiene que cuidar con mimo sus pies, una extremidad que para Antonio Capel es «la obra más perfecta de la arquitectura. Los ingenieros y los arquitectos admiran esos 26 huesos que lo componen y que nos diferencian del resto de los seres vivos. El pie es lo que sustenta, acelera, frena y gira».
Y para los futbolistas «es su herramienta de trabajo. Sufren artrosis, callosidades, rozadoras, ampollas, que hay que drenar después de cada partido, hematomas debajo de las uñas. Los pisotones en un partido de fútbol duelen muchísimo, sobre todo si te pillan en un callo del dedo pequeño. Por cierto, que quienes más los sufren son los porteros. Se ensañan con ellos en los córners. El cuidado de las uñas, por otra parte, es fundamental porque protegen los dedos y hay que reconducir su crecimiento para que no provoquen heridas».
Por cierto, que los primeros futbolistas que trató Capel como podólogo fueron los del Real Madrid. «Era la época de la 'Quinta del Buitre', yo acababa de terminar la carrera de podólogo en Madrid y me cogió como ayudante el profesor Álvarez, que entre sus pacientes estaban la Casa Real y el Real Madrid»

miércoles, 14 de marzo de 2012

Es fundamental vivir las procesiones, como público o como participante, con los pies cuidados.


Víctor Hidalgo reconoce que su consulta se llena los días previos a la Semana Santa.
Víctor Hidalgo reconoce que su consulta se llena los días previos a la Semana Santa. Gregorio Torres

Los días de Semana Santa son auténticos maratones que duran varias horas, desde la tarde a la madrugada. Sobre todo porque el camino más corto nunca suele ser la línea recta. Es tan sinuoso como la hojarasca de los mantos de las dolorosas. Es fundamental, por tanto, vivir las procesiones, como público o como participante, con los pies cuidados. De ellos depende que podamos disfrutar de la Semana Santa, porque en ellos se asienta la marcha y la parada, soportan nuestras ganas de aguantar hasta que se encierre la última y nunca dejan de trabajar.

Los podólogos hace tiempo que dejaron de ser sólo callistas. Cada vez tienen más competencias en el ámbito sanitario y su labor es más reconocida. Según Víctor Hidalgo, de la clínica del pie La Malagueta, en la calle Maestranza, estas semanas previas a la Semana Santa las consultas se llenan. Las intervenciones principales son las lesiones de la uña y la quiropodia (eliminación de las conocidas alteraciones dérmicas como las callosidades o durezas). «Esto puede llegar a doler muchísimo, sobre todo si se deja, porque llega un momento en que el callito empieza a crecer para dentro por la presión del suelo. Es una lesión dérmica que se traduce en intensas punzadas en la planta del pie», explica Hidalgo.

Antes de la procesión, es recomendable, por tanto, hacer una visita al podólogo. En la clínica del pie La Malagueta recomiendan además utilizar un calcetín cien por cien algodón, para que el pie traspire lo menos posible. Y el calzado, que sea cómodo, que no quiere decir deportivo, algo terminantemente prohibido para nazarenos y hombres de trono. «El zapato es mejor que tenga la suela blanda y esponjosa, con cámara de aire que amortigüe el impacto y la presión con el suelo. Ya hay muchos zapatos de vestir que cumplen estos requisitos», señala Víctor Hidalgo.
¿Y qué pasa con quien hace promesa de ir descalzo en la procesión? «Es una opción personal y realmente hay que reconocer que se trata de un sacrificio muy grande», admite este podólogo.

De tanto andar, lo más normal del mundo es que puedan salir algunas ampollas en los pies. ¿Qué se puede hacer en esos casos? «Utilizar una aguja estéril y punzar la ampolla para que salga todo el líquido, tapando la herida automáticamente con un apósito», explica. Todo lo contrario de lo que decían las madres. «La ampolla es un mecanismo natural que utiliza la piel para refrescarse y para aliviar esa zona que ha sido abrasada. Es muy recomendable usar también polvos de talco o vaselina neutra antes de calzarse», recomienda.

Asimismo, cuando lleguemos a casa después de la salida o de una larga jornada de procesiones, es muy bueno meter los pies en un recipiente de agua fría. Otro mito que se derrumba. Nada de agua caliente y sal; del grifo con tres o cuatro cubitos de hielo, y mantenerlos sumergidos durante quince minutos, «así se mejora el retroceso sanguíneo y reducimos la inflamación y el dolor». Ignacio Castillo.

sábado, 7 de enero de 2012

El tratamiento de las callosidades en los pies

Los callos son una placa de piel engrosada que se desarrolla en las zonas del pie donde el calzado produce fricción en la piel o dedos. Los especialistas recomiendan que las personas no se corten esas pieles y que dejen que sea un profesional de los pies el que manipule esos callos, según comenta Bernat Vázquez Maldonado, podólogo. Las callosidades en los pies son muy comunes, sobre todo en personas mayores. Esto es así porque con la edad vamos perdiendo el tejido graso de la planta del pie y ésta se endurece en la zona de apoyo. En algunos casos puede doler mucho porque uno de estos callos puede estar oprimiendo una terminación nerviosa. Es importante recordar a las personas que los padezcan que no deben manipularse los callos porque los materiales para ello deben estar siempre esterilizados. Además, muchas veces cometemos el error de confundir un callo con lo que podría ser una verruga o un tumor, así que lo mejor es ir al podólogo para que valore qué lesión es con certeza.
Responsabilidad del calzado
El calzado es responsable de la aparición de las callosidades en un alto porcentaje, sobre todo en mujeres. Al llevar tacón el pie se desliza hacia adelante y se produce una carga en la zona metatarsal. Los dedos frenan con la punta del zapato, lo que hace que se pongan en garra y que haya una presión excesiva en la zona. Como consecuencia aparecen las duricias. Por otra parte, el calzado de señora suele tener una suela más fina que la de caballeros, con lo que la piel del pie se endurece con más facilidad porque nota las irregularidades del terreno. En este aspecto deben tener especial cuidado las personas con diabetes o problemas circulatorios, ya que un callo infectado en estas circunstancias puede derivar en una úlcera que, a su vez, puede conducir a una amputación. Por eso, Bernat Vázquez Maldonado incide en que es primordial que la gente invierta en calzado de calidad.
Tratamiento
Frente a la callosidad, el podólogo lo primero que hará será ver cuál es la causa y origen del problema. Si, por ejemplo, es por una causa metatarsal se deberá decir a la persona que vaya con menos tacón y que utilice una plantilla de descarga. Si aún así no se soluciona el problema, habrá que diseñar una plantilla para que la zona se descargue. De esta manera la callosidad tardará más tiempo en salir y la persona ganará en calidad de vida.